Soy una olla a presión, el Vesubio en Pompeya a punto de entrar en erupción. Las palabras se agolpan en mi garganta, masificación. Ya no puedo aguantar más, necesito gritar y decirte lo que siento, que eres mi agua en este desierto, oasis que busco hasta el desfallecimiento.
Nos conocimos hace tiempo, carambola del destino que siempre agradezco. No es facil explicar como sucedió todo esto, como en este tiempo nos hicimos cómplices del crimen perfecto.
Pero sucedió y aquí estamos, el uno frente al otro compartiendo el aire que respiramos, los sentimientos a flor de piel se entrelazan al igual que nuestras manos, se siente el calor del cariño que emiten nuestros ojos al mirarnos. Nos besamos; y el mundo huye de nuestro lado. Solos en la inmensidad el uno del otro disfrutando.
Ahora en punto muerto nos encontramos, y es que no hay cadena mas eficaz que llevar el miedo de la mano. Arriesgar o no arriesgar, dicotomía que me persigue a diario. Tormentas mentales causan goteras en mi ánimo.
Pero lo tengo claro, lucharé por lo que siento, pienso coger este barco, no me rendiré para luego sentirme decepcionado. Paso a paso llegare al ocaso de este camino hacia el éxito o el fracaso.
Comprendí que no tengo mas opción que seguir mi corazón, que luchar contra el sería de cobarde además de traición. Traición a mis sentimientos, a lo que por ti siento. Algo que no puedo permitirme a ningún precio.
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