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martes, 13 de abril de 2010

Mi estrella.

Sigo corriendo sin mas compañía que la del intenso frío, viejo enemigo que me persigue sin respiro. Castiga mi piel infringiendo el dolor recordatorio de que estoy vivo.

Me dirijo directo hacia el abismo. Continuo sin vacilar con el riesgo de aliado; del miedo no quedan resquicios. Cubierto por una espesa oscuridad la razón no sirve solo mi corazón puede guiarme a través de la inmensidad.

Voy forjando mi propio destino en busca de mi estrella polar. El camino no es sencillo, está lleno de dificultad. No me rindo y lucho hasta el final.

Por fin la luz de mi estrella alcanzo a divisar. Su cálida luz me envuelve y disipa toda oscuridad. Una profunda sensación de paz me invade y me dejo llevar, no hay nada mas que temer, su luz me guiará.

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