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martes, 20 de abril de 2010

Insomnio

Madrugada, mi sueño se rompe y despierto inquieto; algo me quema por dentro. Es la pasión insatisfecha que fluye como magma por mi cuerpo. Me deslizo sigiloso buscando papel y un viejo lapicero. Su rasgueo sobre el amarillento papel quiebra el espeso silencio.


Sus trazos cuentan historias y sueños; expresan ideas y también sentimientos. Pero el carbón sobre el papel es solo una aproximación, la procesión va por dentro. No es nada nuevo, todo se gestó hace tiempo. Algo germinó al tiempo de conocernos y no ha parado de crecer en ningún momento.

El por qué de todo escapa a mi entendimiento, solo se que cuando te veo un hormigueo recorre mi cuerpo, me falta el aire y mis palabras se quedan en balbuceos. Te acercas sonriendo y se desata el incendio, me derrito sin remedio, en tus brazos siento que me elevo y solo deseo perderme para siempre en uno de tus besos.

Pero llega el momento de alejarse de nuevo, la confusión y el miedo inundan mis pensamientos. Y es que no hay peor mescolanza que la de miedo y sentimientos, coctel letal que lacra sin vacilar tus ganas de luchar. ¿ Arriesgar o no arriesgar? Me cuesta pensar con claridad.

Aprieto los dientes y la tensión mandibular se hace patente. No me rendiré, lucharé incansablemente dejando al miedo y la cobardía convalecientes. Perseguiré son descanso aquello en lo que tengo fe. Buscaré mi felicidad hasta desfallecer. Y si tengo que morir, moriré de pie.

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