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domingo, 16 de noviembre de 2008

Caminando sin Miedo.

          Proscrito del destino, discurro sigiloso entre la oscuridad y las sombras. Buscando un nuevo camino que difiera del ya escrito. Avanzo sin miedo, sin mirar atrás, atento a cada detalle. Observando minuciosamente cada imagen que llega a mi retina. Empapándome de cada olor que me rodea. Saboreando cada bocanada de aire, pues al sentirlo llenar mis pulmones me recuerda que estoy vivo. Disfrutando al máximo cada segundo que escapa inexorablemente. 


          Camino sin rumbo pero con un objetivo. No lo voy buscando, el solo se cruzará en mi camino. Todo lo que se cruce será bienvenido. Cogeré cada tren que pase. Llegaré si es preciso al infinito. Alentado por una voz en  mi interior que me dice: Corre sin miedo, tu que sigues vivo.

          Y yo te digo, vive, vive mientras puedas. Sal y desgasta las aceras. Dime que sentido tiene la espera si el tiempo se agota. Que sentido tiene soñar si no sales a buscar lo que cada noche añoras. Si es por miedo, no temas la derrota. Hasta el último segundo, siempre es factible la victoria.

         El camino es arduo. Nunca fue llano ni tuvo paisaje paradisiaco. El aire frio te golpea y te castiga con su fuego helado. Son innumerables los baches que salen a tu paso. Caes, pero te levantas. Te lames las heridas y sigues sin mirar lo que queda a tus espaldas.

         Entonces tropiezas con ella. Tu rostro magullado y castigado contrasta con su inconmensurable belleza. La miras con fijeza. Sientes como lee en tus ojos tus ideas. Entonces una voz cita cierta frase en tu cabeza: "Vive cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón". Te acercas mientras ella espera. Escasos metros parecen kilómetros, pero avanzas con entereza. Te paras frente a ella y sin pensar ni un solo segundo en las consecuencias la besas. El tiempo se para y poco a poco te hundes en ella.

          Quedas sorprendido. Nunca pensaste que la atracción tan fuerte que sentiste era en ambos sentidos. Te arriesgaste y esta vez te sonrió el destino. Siempre es mucho mas grande lo que hubieras perdido. Y si perdiste recuerda que no es más que otro bache en el camino.

          Recuerda vive mientras puedas, el tiempo nunca espera. Si tienes miedo en arriesgar piensa en la muerte. A su lado cualquier motivo  para no arriesgar se volverá inexistente. Son cosas que yo incorporé a mi bagaje, y te serán muy útiles para continuar tu viaje.

1 comentario:

Beatriz dijo...

Tu lo has dicho todo en ese relato.
me encanta, mucha verdad ahi.

Te quiero