Mi corazón ayuna, el amor se esfuma, y tanto frío me abruma. Mientras tanto, uso mi pluma. Rasgando velozmente el estéril papel, bajo la atenta mirada de la luna.
Una marea de pensamientos y recuerdos, mi cabeza nubla. Mi cerebro se entumece y me pierdo en la pesada bruma. Náufrago de mis recuerdos, recluso de mis pensamientos. Repaso minucioso cada paso. En busca del error, que a mi corazón el invierno trajo.
Me doy cuenta de que pierdo el tiempo en vano. Que el mayor error, es anclarse en el pasado. Ahora lo veo claro. Todas mis dudas, por fin se han disipado. Miraré siempre hacia delante. Nunca tras mis pasos. Cogeré cada tren que pase. Decidiré sin miedo al fracaso. Pues lo importante es decidir con el corazón y no el resultado. Mi camino nunca acabará, pues jamás afrontaré la vida sentado.
martes, 12 de agosto de 2008
Sin Mirar Atrás
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